De los lugares que visitamos se destaca el Taj Mahal, que es bastante impresionante, y el río Ganges. Es muy pintoresco ver como la tente se junta en el río para tantas cosas, desde cremar a los muertos, lavar la ropa, rituales religiosos o simplemente bañarse. Una cosa que me pareció increíble es que de un lado (el lado este creo) del Ganges la gente y las casas se amontonan por kilómetros ya que es sagrado. Sin embargo, del otro lado del río está todo desierto, no hay ni una sola casa, porque creen que si alguien muere del otro lado, según nos contó el guía, reencarnarían en un burro.


Un tema complicado es el calor, todos los días con temperaturas alrededor de 45 grados, por lo que se complica andar mucho caminando. Otro tema es la gente, que no es de lo más educada (obviamente no son todos iguales) por lo que me dejaron una no muy buena impresión.